¿Cómo debe ser la ducha en invierno?

Os explicamos cuál es la forma correcta de darse una ducha en invierno, regulando la temperatura estarás protegiendo tu piel esta temporada.

 ¿Cómo mantener un baño ideal este invierno?

Generalmente en esta época del año te apetece permanecer más tiempo en la ducha, habitualmente llega hasta los 20 minutos en muchos casos, pero se aconseja que sea tibia y dure menos tiempo.

Las principales características de una ducha eficaz en inverno son:

  • Utilizar jabones cremosos.
  • Temperatura media.
  • Esponja en contadas ocasiones.

El frío provoca más deseo de permanecer bajo el agua caliente por largo tiempo a todos, mientras los pequeños de la casa son más  reticentes al baño y los dermatólogos no aconsejan las duchas muy calientes, porque resecan la epidermis.

Además de las bajas temperaturas se suman las inclemencias del tiempo y duchas demasiado placenteras, causando problemas de resequedad en tu piel. El agua caliente durante demasiado tiempo elimina el manto hidrolipídico, necesario para proteger la dermis cuando se combinan jabón común y esponjas.

El aspecto agrietado y envejecido con manchas rojas en personas con cutis sensible, picazón, irritación y otras afecciones, pueden transformarse en infecciones o heridas.

Ante estos inconvenientes nada mejor que ducharse en invierno con agua tibia, siendo lo más recomendado entre 29ºC y 37ºC, temperaturas agradables que evitarán daños epidérmicos.

Controla el agua al ducharte y permanece hasta 10 minutos para mejorar las alternativas de humectación de todo el cuerpo, aplicando al finalizar cremas humectantes de calidad.

¿Qué efecto provoca el agua caliente en la piel?

El impacto que recibe tu organismo durante los meses de frío que trabaja manteniendo una dinámica diferente, arrastra de la piel el  manto hidrolipódico donde nacen las glándulas sudoríparas y sebáceas. Esta capa protectora de la piel ante los cambios de temperaturas más drásticos, logra mantener hidratada y suave la epidermis, además de liberar diferentes sustancias ácidas o polvo.

El desprendimiento de esta capa se produce a más de 45º de temperatura del agua y cuando aplicas jabones astringentes. Así mismo, dañan esta protección las duchas demasiado calientes, falta de humectación con cremas y ducharte con agua tibia en invierno.

También los jabones se deben usar con moderación, principalmente en las zonas íntimas del cuerpo, pies y axilas. En pieles grasas y donde se acumulan mayor cantidad de células muertas, será aconsejable la esponja vegetal, salvo en personas con pieles secas o finas por ser bastante agresivo su uso.

Sugerencia y truco importante: hervir antes de ducharte la esponja vegetal y colgar para escurrir el agua directamente bajo el sol, evitará la acumulación de bacterias y hongos.

¿Cómo deben ducharse los niños en invierno?

Especialmente el cuidado de los bebés por su piel más suave y delicada, implica no utilizar agua caliente sino templada entre 35ºC y 36ºC. La finalidad del baño en invierno para los pequeños es la higiene en primer lugar y también la relajación recordando la protección que percibían en el seno materno, porque es la sensación más próxima al líquido amniótico.

Aconsejamos en caso de duda sobre la temperatura antes de sumergir al niño en el agua, controlar con termómetro y medir los grados del agua.

Respecto al uso de jabones los pediatras y dermatólogos indican usar productos con pH neutro, porque son menos nocivos tanto por el aroma más suave, como por el efecto agresivo en la piel, higienizando antes de la bañera las zonas genitales del bebé.

Manteniendo un cuidado mínimo en invierno durante la hora del baño garantizamos su relajación, confort y limpieza de todas las partes del cuerpo en los pequeños, lavando primero cabeza, cara y después el resto del cuerpo. Otro aspecto importante es el uso de champús y colonias que no se recomienda en los bebés, tampoco talco, únicamente loción hidratante posterior al aseo.

Ducha en invierno para todas las edades

Con temperaturas aceptables ayudas a mejorar tu circulación sanguínea, evitando que se produzca la vasoconstricción que significa un menor riego de sangre en el cuerpo, teniendo en cuenta el menor oxígeno y nutrientes que recibe por este motivo tu piel.

La deshidratación y posibles daños se producen porque pierde elasticidad, también disminuye el grosor y firmeza. Después de una ducha con agua templada en épocas invernales, recupera la piel sus funciones vitales sin generar daños irreversibles en ocasiones por malos hábitos a la hora de ducharte.

Los riesgos por enfermedades respiratorias en invierno son menores, cuando no se expone el organismo a los cambios bruscos de temperaturas para el cuerpo.

Disminuir los grados de temperatura del agua, también reduce hasta el 5% el gasto energético en la vivienda y conseguirás una menor formación de minerales que provocan corrosión en los equipos eléctricos o de gas.

Estas consideraciones os ayudarán a realizar diariamente una rutina para ducharte a una temperatura media, ideal para mantener tu buena salud en invierno.